Algunos de los dilemas contemporáneos (teóricos y epistemológicos) del ejercicio de la Antropología parecieran disiparse al estudiar procesos sociales en los que lxs investigadorxs somos nativxs, permitiéndonos así minimizar algunos de los aspectos más problemáticos de la “Antropología en casa”, especialmente aquellos que tienen que ver con las implicancias en términos de “intervención” de los estudios etnográficos y con cuestiones relativas a la autoridad etnográfica y la participación.
En este trabajo se pretende indagar sobre la posición del investigador en el campo y su relación con los intereses de los habitantes. Es necesario explicar el rol del mismo: qué significa ser “docente colaborador” en una villa pletórica de conflictos espiralados. Se evidencian allí alianzas y enemistades que motorizan –positiva y negativamente- acciones de gestión de su territorio. Posicionarse en Ciudad Oculta como investigador implicó situarse frente a estos temas; y también junto a los actores con quienes se participa.
A partir de este escrito reflexionamos acerca de las posibilidades que habilita la metodología del análisis de narrativas en el contexto de nuestro trabajo de campo en hospitales públicos. Las narrativas han sido obtenidas a partir de entrevistas en profundidad y de observación participante en diversos espacios de interacción, entre profesionales de la salud de distintas especialidades.
En el presente trabajo pretendo abordar interrogantes y reflexiones surgidas a partir del trabajo etnográfico realizado en una comunidad indígena huarpe ubicada en la provincia de San Luis, y en las oficinas de programas estatales de la misma provincia, encargados de administrar y gestionar políticas públicas para con los pueblos indígenas que habitan en San Luis.
En esta ponencia me propongo reflexionar sobre mi posición de investigadora “nativa” en el marco de una beca de investigación de pre-grado titulada "La transmisión intergeneracional de prácticas comunicativas bilingües en una familia correntina: el discurso de la prohibición del guaraní en cuatro generaciones".